Les Triplettes de Belleville


Escribir sobre “Les triplettes de Belleville” no es tarea fácil. Se corre el riesgo de no ser lo suficientemente justo con el trabajo, la intención, el tiempo y el esfuerzo que la película demuestra haber necesitado. Por sobre todas las cosas, uno corre el riesgo de no impresionar con el comentario, de no hacer germinar curiosidad en el que lee; tratándose de una película tan querida, eso es muy grave... Pero hay que aceptar el desafío, ya que peor que causar una mala impresión es haber perdido la oportunidad de hacer algo más por dar a conocer semejante obra de arte. En principio, se trata de una película animada, de origen francés y casi no tiene diálogo. La trama es bastante simple y realista, sólo en algunas ocasiones el autor de escapa de la realidad y le pone algún condimento fantástico. Uno tiene la sensación de estar leyendo un libro del realismo mágico latinoamericano, pero sin tanto gusto a barro.

La historia comienza presentando a Madame Souza, una abuela a cargo de un nieto que está triste. Luego de un minucioso trabajo de investigación y habiéndole comprado un perro en el camino de reconfortar a su nieto, la casualidad la hace descubrir que el niño está obsesionado con las bicicletas. La abuela, entonces, da en la tecla al regalarle un triciclo. El tiempo pasa, el niño se hace ciclista profesional y participa en Tour de France. Durante la competencia, el nieto de Madame Souza es raptado por los hombres de negro, agentes de la mafia que opera en Belleville. Souza, junto con su fiel perro Bruno (ya adulto y enorme), salen en la búsqueda de Champion (el nieto) y atraviesan el océano en un bote a pedales. En Belleville (ciudad que viene a ser una New York, pero con algunos pintorescos cambios estéticos) conocen a las trillizas.

Las trillizas (Les Triplettes de Belleville) fueron cantantes de voudeville de gran esplendor en tiempos pasados, que en los tiempos en que conocen a Madame Souza continúan presentándose en un teatro y se mantienen con una dieta a base de ranas que ellas mismas “cazan” revoleando explosivos al río que bordea el horroroso barrio en el que viven. Obviamente, las trillizas ayudan a la abuela a salvar a su nieto, sin perder la oportunidad de presentarse todas juntas en el escenario haciendo música con instrumentos poco ortodoxos.

Hasta aquí la historia, ojalá haya llamado la atención de los lectores y les haya dado ganas de verla, es un poco viejita, del año 2003. Pero si tienen suerte, pueden conseguir alguna versión que ande dando vueltas por la web (de última me mandan un mensaje y vemos, puedo hacer alguna copia, pero no le cuenten a nadie). El próximo post se viene el multimedia de las triplets...

1 comentarios:

Candela Krupa dijo...

en el videoclub avenida está

con un gato me levantaron la mandibula cuando la vi en la gondola (por gato entiendase "coso pa levantar autos", no las criaturas autoritarias de tu casa)