Parece que sí, que voy a empezar a escribir un blog



Más allá de todo lo que me repugna ver la cantidad de espacio que se ocupa con cosas sin importancia que sólo cumplen el objetivo de llenar vidas sin objetivo.
Más allá de presenciar celebraciones de la estupidez día a día (“ríanse de mí / vean cuán idiota puedo ser / ¿puede alguien superar mis fracasos?”).
Más allá de las seguidillas de post cuando una información puede ser interesante o simpática (5 blogs hablaron en el mismo día sobre el cambio de look del sachet de leche “Las 3 niñas” con los mismos comentarios una y otra vez).
Más allá de la indignación que me causa la falta de interés en que las cosas estén bien escritas, y no hablemos de acentos, eso es un detalle, ausencia de mayúsculas, abreviaturas inconcebibles, abuso de la pobre letra k, errores ortográficos que se arrastran de post en post (¡porque los cortan y los pegan, encima!).
Hay excepciones, por supuesto, hay gente que utiliza su blog como una oportunidad de mostrar su trabajo como escritor; hay otros que si bien mantienen una acidez en su humor, tienen estilo, respeto por la escritura y son muy divertidos. A todos ellos los van a encontrar en los enlaces de este blog. Y son justamente ellos los que me alentaron a pensar que, si bien hay mucho palabrerío dando vuelta, un blog es una herramienta de expresión más que válida y vale la pena darle una oportunidad.
Con respecto a los contenidos de este espacio, supongo que habrá mucha fotografía (los que vienen de mi página ya lo intuían) algún comentario sobre música, algo de literatura, actualidad, etc. Ahora, si esperan una teoría nueva del porqué siempre que desayuno se me cae la tostada del lado del dulce o sobre lo desdichado que soy porque estoy gordo y no puedo adelgazar (todo en tono gracioso) o sobre lo patética que es mi vida en pareja, lamento comunicarles que descubrí que internet ya tiene infinidad de gente que trabaja para cubrir esos asuntos. El que se quede, que no se queje que no avisé...