Mundos paralelos

El 12 de febrero pasado Clarín en su versión web publica inocentemente dos artículos que me hicieron saltar los tapones al verlos en la misma página. Por un lado, un bikini contest, rematado con el título “En busca de la cola perfecta” como parte de las propuestas de la página de Ciudad; por el otro, el comienzo de conteo de votos en Pakistán con una foto ilustrativa correspondiente a dos mujeres musulmanas votando en su país.

¿Ya hicieron la cuenta? porque a mí 1 + 1 me sigue dando 2...

No se trata de dos universos paralelos, no es una visión tomada desde el fondo de un agujero negro donde el tiempo y el espacio se diluyen... Son mujeres pertenecientes a la misma época, tal vez de similar edad (aunque por lo único que se nota que son seres humanos es porque se les ven las manos - que raro que todavía no pensaron en los guantes-), con las mismas posibilidades... Epa... ¿con las mismas posibilidades?. Bueno, ambos grupos tienen derecho al voto, según parece, pero si las chicas (¿?) de la izquierda osaran siquiera dejar entrever su interés por un bikini, como mínimo, se ganarían una golpiza. Sus padres, hermanos o esposos las tildarían de prostitutas y se sentirían en el compromiso de enseñarles a no manchar el nombre de la familia (a los golpes, sí...).

Algún prejuicioso podría pensar que las niñas de la derecha tienen la cabeza llena de aire o que son un poco, digamos, ligeras de cascos (¡qué antigüedad! pero qué ilustrativo). Ahora, nadie puede negar que esas chicas tienen la posibilidad de elegir lo que quieren hacer con su cuerpo y con su vida.

Hay un grave problema en el mundo en estos días, y me parece que es necesario que nos demos cuenta de que tenemos que elegir un lugar en donde pararnos. Musulmanes de todas las regiones están emigrando a países occidentales pretendiendo mantener sus costumbres de esclavitud y humillación permanente con respecto a sus mujeres. No sólo eso, sino que hay países (Holanda, España, Canadá, Reino Unido, y siguen...) en los que en nombre de la corrección política y el multiculturalismo, están aceptando que haya mujeres que vivan en ese tipo de opresión permanente. Son mujeres que, por dar un ejemplo, si son casadas y padecen una violación (y en grupo, hay muchos casos), son asesinadas bajo el pretexto de haber engañado a su marido; y si son solteras, también las matan, ya que son tildadas de prostitutas. Hay que tener en cuenta que los métodos que utilizan para este tipo de acontecimientos impiden que la mujer sufra innecesariamente: las entierran hasta el cuello y son apedreadas por toda su comunidad hasta que no hay señales de vida...

Que quede claro, es frustrante ver alguna mujer cuya mente gira únicamente en torno a cómo le queda la ropa o si ya es tiempo de darse una “refrescadita” a las tetas... pero hay siglos y siglos de cultura occidental que nos condujeron a este punto, en el que la mujer ES LIBRE para pensar y actuar de la manera que prefiera.

Lógicamente, sería mucho mejor si tuviera conciencia política, si fuese cultivada, refinada y limpita; yo prefiero saber que esa chica puede elegir ser lo que quiere ser, le puede resultar más o menos difícil, pero lo puede elegir y puede decidir trabajar para conseguirlo.

Todo eso forma parte de las cosas que ganamos con mucho tiempo, trabajo y sangre. Siempre es bueno tenerlo en cuenta si nos llega el momento de tener que decidir si vamos a permitir que haya mujeres que parezcan tachos de ropa sucia caminando por las mismas calles que nosotros. Y lo de la ropa sucia no lo dije sólo por la sábana que las cubre hasta el piso...